Como es fácil imaginar, no existen fórmulas mágicas en la implantación de la mejora continua de una organización; no obstante, existen factores claves para que la mejora continua sea parte de la cultura de trabajo, sin olvidar que, el camino debe basarse en la constancia y en la implicación activa del personal.
Esencialmente, las bases de la mejora continua son adaptables y tienen aplicación de igual manera a cualquier sector y tamaño de empresa. Así mismo, no se debe olvidar que el objetivo de cualquier compañía es ganar dinero, por lo que la implantación de un sistema de producción basado en la mejora continua no es el fin en sí mismo, sino que los resultados de esta sistemática deben reflejarse en la cuenta de explotación de la organización.
Así bien, hay dos factores claves para una implantación exitosa de la mejora continua.
En primer lugar, la implicación de la gerencia es fundamental, ya que, durante la implantación de la metodología, serán muchas las decisiones a tomar para sustentar y adaptar la cultura lean a la organización empresarial: cambiar las formas de comportamiento y hábitos corporativos, es uno de los retos más difíciles de conseguir, es por ello que, es determinante que quien marca el camino lance un mensaje adecuado y coherente a toda la organización.
En segundo lugar, asignar un promotor de la mejora continua dentro de la propia empresa es clave para mantener activos los principios del sistema de mejora continua. El promotor de mejora continua deberá estar formado y ser un punto de referencia en la formación del resto del personal, divulgando los fundamentos de la mejora continua y las buenas prácticas aprendidas.
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